miércoles, 27 de agosto de 2008

Aquella noche, bajo la atenta oreja de Sara, sellamos nuestro amor.
Desperté a su lado como había soñado durante dos años y pude recorrer se nuevo cada centímetro de su musculoso cuerpo con mis dedos.
No salimos casi de casa durante dos días, ni siquiera fuimos a la universidad, solamente juntos, nos hacíamos compañía y disfrutábamos de nuestras manos con sus respectivas caricias. Al tercer día, Sergio llamó a Lucía y estuvieron hablando durante casi dos horas y media, y cuando Sergio había tomado la decision de hacerse cargo del niñi y ponerse a trabajar, Lucía confesó. Aquel niño no era de Sergio, era de su exnovio que la había dejado sola, pero ella quería tenerlo y sabría que Sergio de tan bueno que era, era tonto y le ayudaría si pensase que el era el padre.
Lucía no era mala, un poco guarra si, pero no era mala, se dio cuenta de que si quería joder su vida, ella era libre, pero que no podía ir por ahí jodiendole la vida a los demás.
Sergio y yo ya llevamos un año disfrutando de nuestro amor, sus manos parecen las de un niño y su sonrisa.... Su sonrisa refleja la felicidad que estamos viviendo. No lo volvería a dejar escapar.
Respecto a Laura, decidí ir a visitarla. Las cosas no le podían ir mejor, había entablado una pequeña relación con la chica de la que, aquella noche, me dijo que estaba enamorada. La edad no era ningún obstáculo para ellas, a mi nunca me importó tampoco. Durante la semana que estuve con ella no dejó de sonreir ningún día, ni siquiera el día que le obligué a esperar la cola para conocer y admirar la firma del autor que me había embobado y dejado sin palabras -ya fuera en escritos publicados en revistas o periódicos, como en sus propios libros-. Para mi, para los críticos y para el 85% de la población lectora, Alfredo era el mejor escritor del mundo de todos los tiempos, pero esto ya es otra historia.
Aun no sabemos muy bien, si fui yo la que entró en su vida y la lleno de felicidad o fue ella la que entró, en cualquier caso supimos que estaríamos agradecidas mutuamente para toda la vida.
PD: Si, lo se, final muy típico y feliz, casi inexistente en la vida real... Pero son mis grandes esperanzas. En la próxima historia prometo meterle menos sentimiento y no implicarme tanto con mis personajes
Agradecimientos: Alfredo, Manuel, Alba, Laura, Teté, Cho, Laura que a veces lo intenta leer, a mis consegeras, a mis fieles seguidoras en ADN ladelprimeroprimera y stereowoman, a Terry por sus votos y comentarios tan poco comunes, a juanmamedina, en resumen a TODOS gracias por haberme leido y haberme dado el apollo suficiente para continuar.
FIN DEL SUEÑO
Etiquetas: alma gemela, amor, destino, esperanza, final feliz, sara, Sergio
martes, 26 de agosto de 2008

¿Qué sentir en ese momento? En el momento en el que el hombre que más amas en la vida, te dice que va a ser padre, que va a tener un hijo con otra persona. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Porqué?
Mi vida se estaba descontrolando y lo que más odiaba tener en la cabeza, me rondaba de nuevo: esas malditas preguntas. Preguntas, preguntas y más preguntas.
Sergio me solto, le caían unas lágrimas enormes de los ojos, se hechó hacia atrás y se tapó la cara con las manos. Sentía su miedo, sus dudas y su sufrimiento. No aguantaba más viéndolo llorar tan desconsoladamente, como un niño que ha sido castigado, así que mi boca dijo:
-Quieras o no, hoy vas a subir a mi casa, hay habitaciones de sobra.
Sergio no dijo nada, pero supe que había aceptado mi decisión en el momento en que le di la mano y no se soltó, me apretó fuerte la mano como símbolo de agradecimiento y con ganas de que el mundo no volviese a girar, que todo se parase, solos el y yo en aquel desgraciado mundo.
Abrí el portal y nos metimos en el ascensor.
Ya más tranquilo, Sergio controlaba sus lágrimas. Mientras ascendíamos íbamos acariciando nuestras manos y jugueteando con nuestros dedos.
Dentro de casa, las luces del salón estaban encendidas, miré el reloj, ya eran las diez y tres minutos, Sara ya había llegado de su escapada de enamorados.
Cuando entré y pasé, inevitablemente, por delante del salón para ir a la cocina, Sara gritó con cara de sorpresa:
-¿Qué hace ese aquí?
-Tranquila, tengo mucho que contarte, mañana hablamos -dije sin soltarle la mano a Sergio-
Una vez en mi cocina, cerré la puerta y muy a mi pesar me separé de la mano de Sergio para preparar algo de cenar.
-No tengo hambre -otorgó Sergio, y se sentó en la única silla de la cocina que estaba de espaldas a mi-
-Pues vas a tener que cenar algo porque a Sara no le gusta que queden sobras y se enfada, y cuando digo Sara hablo de mi.
Mientras me peleaba con el horno y metía la pizza en el, Sergio habló:
-No salí nunca por la noche en los dos años que estuve en Salamanca, solo me dedicaba a estudiar con la intención de volver, pero ese dia yo estaba contento, porque el día siguiente iba a volver a Ourense, para siempre, asi que unos amigos consiguieron saliese para despedirme durante lo que ellos dijeron que serían un par de horas. A la hora y media, ya estaba borracho, una cica se me acercó, se parecía tanto a ti... Empezamos a bailar y acabé en los baños del pub con ella encima mia y sin ningún preservativo a mano. Yo no me enteré de nada, no sabía ni su nombre.
Cuando conseguí volver a la barra escapandome de aquella mujer sin corazón, bebí con ganas de no poder recordar nunca jamás.
Sin más recuerdos de esa noche, me levanté a la mañana siguiente en casa de un amigo, con la resaca y con el peso en mi conciencia de aquella chica. Casi no vuelvo, pero era diciembre y por lo menos tendría que pasar las vacaciones de navidad con mi madre.
Me mandó algunos mensajes después, alguien le había dado mi número de teléfono, su nombre era Lucía, pero no me importaba.
No se que hacer, ahora sin mas me llama y me dice que está embarazada y que solo se enrrollo conmigo en lo que fueron el mes de noviembre, diciembre y enero, dice que coincide con el estado en el que está. No supe que responderle y le colgué.
Me sentí mal, yo si que había tenido relaciones depués de que el se fuera, quizá por despecho o quizá por las ganas de volver a sentirme querida. No queria que Sergio se sintiese culpable, tal vez asi tampoco lo haría yo. Así que me acerqué a el y le abracé por la espalda, en ese momento los dos cerramos los ojos, aun no nos habiamos saboreado todo lo que nos gustaría, pero de repente el horno sonó, fui a coger la pizza, quemaba, le noté levantarse y acercarse hacia mi, me giró, me sentó en la encimera de la cocina y me besó...
Quizá, tal vez, igual continue...*
Sara*
PD: Más o menos...
lunes, 25 de agosto de 2008

No es raro en mi, siempre digo las cosas que siento y no las que pienso y en ese momento sentia que tenia ganas de volver a sentirle cerca, sentia que queria rozar sus labios con los mios, volver a conocernos despues de tanto tiempo, sentia que deseaba acariciar todo su cuerpo, sentia que debia revivir aquellas manos que tan tristes parecian. Mire al suelo con timidez y espere su respuesta esperanzada con una sonrisa picara en la boca, pero cuando alce la vista hacia su cara, sus ojos parecian haberse inundado y la sonrisa de su cara se habia borrado, supe entonces que la respuesta no iba a ser la que yo esperaba pero no entendia la causa.
-No Sara, sera mejor que me vaya, ya te llamare -dijo controlando cada palabra que decia e intentado que no se le escapara ninguna lagrima.
Ni siquiera se habia despedido, ni un beso, ni un abrazo, se dio la vuelta y comenzo a andar hacia su coche, lentamente, secandose las lagrimas de los ojos, pero como podia ser tan tonta? pero por que lloraba el?... De nuevo Sergio habia establecido en mi mente multitud de preguntas, pero esta vez no iba a esperar dos anhos a que el volviese con una cartita para responder a mis preguntas. Lagrimas de rabia caian me caian por las mejillas y le grite:
-Eso, tu vete, dejame aqui sola otra vez. Volviste para rematarme no? Para hacerme danho de nuevo...
Sergio no respondio, parecia que no estaba dispuesto a responder a mas preguntas.
Cai de rodillas en el suelo. Hipando, le insulte, le grite todo lo que supe que podria hacerle danho. Lo vi parar dos o tres veces sin darse la vuelta, pero continuo su camino. Y de nuevo me pregunte a mi misma, que haces en el suelo llorando por el tio que ya te destrozo la vida una vez? Vas a dejar que te la destroze de nuevo? Asi que me serene, me levante y mire para el, esperando que se fuese. Sergio entro en el coche, pero no arranco. Yo le miraba con cara de rabia y al mismo tiempo con cara de dolor, pero intentaba ocultarlo.
A los diez minutos de estar mirando para aquel Renault Clio, esperando que de nuevo se alejase de mi vida y deseando de una vez por todas que fuese para siempre. No me habia fijado antes pero un hombre de unos 40 anhos se acercaba a mi desde el final de aquella larga calle. Sergio aun no se habia ido cuando el hombre se acerco a mi.
-Hola muchachita, acercate a mi que te voy a hacer una mujer.
El hombre me cogio los brazos, me arrimo contra la pared de la calle y empezo a babarme y manosearme, yo grite, oi un ruido de motor y pense que sergio se habia ido ya y me iba a dejar con aquel hombre que iba a violarme. Me arranco los botones de la blusa negra y con toda la fuerza que podia me apretaba contra la pared, inmovilizada de nuevo grite.
-No te va a oir nadie, solo estamos tu y yo, te vas a enterar de lo que es un...
-Cabron, te vas a enterar tu de lo que es una buena paliza -grito Sergio bajando la calle corriendo-
El hombre se marcho corriendo calle abajo, riendo. La verdad es que no era la primera vez que Sergio me defendia, nunca por un tema como este pero varias veces se peleo por mi, cosa que nunca me gusto. Yo siempre alardee los musculos de Sergio ante mis amigas, estaba curtido del gimnasio, nadie le tosia, pero nunca incluia su cuerpo perfecto en las descripciones que hacia de el, era mio y solo mio.
Sergio no siguio corriendo tras el, se acerco y me abrazo. Aquellos brazos eran lo unico que deseaba en ese momento. Sabia que estaba segura con el. Esa sensacion me hizo recordar los viejos tiempos, pero interrumpi aquel momento, no queria mas dudas ni mas preguntas rondando en mi cabeza.
-Por que te has ido Sergio?
Sergio me aparto el pelo de la cara y me miro a los ojos, iba a ser sincero.
-Tienes que saber una cosa. Hoy, despues de quedar contigo, me llamo sobre las seis, una chica de Salamanca y... voy a ser padre...
Continuara..*
PD: sin acentos ni enhes por problemas con el portatil. Es italiano.
Sara*
domingo, 24 de agosto de 2008

Nos miramos de arriba abajo, con una distancia de un metro entre los dos, sentia el impulso de abrazarle, de quedarme a vivir en aquellos brazos pero estaba inmovil, solo sabia mirar a aquellas manos sin vida, que tanto habia acariciado y que me estaban respondiendo a casi todas mis preguntas.
Cuando alce la vista me tope con sus ojos. Nuestros ojos sinceros decian sin emitir sonido, lo que nuestros corazones pensaban y nuestras bocas no sabian expresar con palabras. Observando aquellos ojos pude ver que nunca se habia olvidado de mi que se sentia culpable por haberme dejado sola y abandonada, pude ver que a Sergio si le habia corroido la distancia, pude ver de que Sergio habia sufrido durante los dos anhos que habiamos estado separados, pude ver entonces de que Sergio aun sufria en silencio, que tenia miedo de no poder recuperarme, que tenia miedo de que yo hubiese encontrado a otra persona, que tenia miedo, tanto miedo como yo. No se lo que Sergio habia visto en mis ojos, probablemente miedo y sufrimiento, solo se que desnudamos nuestros sentimientos lagrima a lagrima, sientiendonos cada vez mas dentro de una bola de cristal.
Aquello parecia un espectaculo teatral mudo, alguna gente se paraba a observarnos. Quiza les gustaba el teatro o quiza les daba morbo ver llorar a la gente. Calculo que pasarian veinte minutos cuando tube que apartar mis ojos de los suyos, un pequenho ninho, de no mas de siete anhos, de tirabuzones rubios y ojos claros, choco contra mi pierna y callo redondo al suelo emitiendo unos gemidos que cualquier programa de debate televisivo del corazon estaria dispuesto a pagarle un dineral simplemente por su alto tono de voz y por su poca delicadeza. Me seque las lagrimas, recogi al despistado ninho del suelo y se lo entregue a la unica madre que me hizo senhas, la susodicha no se movio de la mesa de la cafeteria en la que estaba ni para recoger a su hijo, que de nuevo salio corriendo en busca de mas piernas con las que chocar.
Cuando volvi Sergio estaba esperandome. Se habia secado las lagrimas. Pero ninguno de los dos tenia miedo ya.
-Vamos a buscar algun bar donde podamos sentarnos tranquilos? -dijo entre sollozos-
-Esta bien
Comenzamos a caminar, sin rumbo, pero nuestra companhia bastaba para guiarnos. Evitabamos mirarnos, pero a cada paso, yo rozaba su mano con mis dedos, el sonreia por lo bajo.
Nos sentamos en el primer bar que encontramos, los dos pedimos un agua. Iba a mirar mi movil y cogi el bolso, me di cuenta que en todo el dia no habia vuelto a fumar y no sabia si a Sergio le gustaria que lo hiciese, asi que deje la cajetilla donde estaba y al ver que el movil estaba lleno de llamadas perdidas y de mensajes decidi hacer lo mismo que con el paquete de tabaco. Cuando nos trajeron el agua y la camarera nos dejo a solas le dije a Sergio.
-Tus ojos y tus manos ya me han ensenhado todas las respuestas que necesitaba para recomponer mi corazon. Pero como has sabido donde vivia? Vas a quedarte a vivir en Santiago?
-El mes pasado llegue de Salamanca fui a hablar con tus padres, casi llaman a la policia cuando me vieron atravesar la puerta, pero les conte todo lo sucedido y les explique que tu merecias saber la verdad, que merecias aclarar tu corazon y tus ideas, aunque ya no me quisieses mas, debias saber lo que habia ocurrido. Les hice prometer que no te dirian nada, que era yo el que debia arreglar toda esta historia-hizo una pequenha pausa para tragar saliba y continuo- Al principio me daba miedo volverme, por eso me matricule en la universidad de Salamanca, ya habrias hecho tu vida, igual hasta ya estabas casada, pero quien no arriesga no gana, y ademas queria que supieses que nunca habia dejado de amarte y que no era tan cabron como tu pensabas que era. Asi que gracias a que mi madre se sentia un poco sola y que mi padre habia encontrado en Salamanca una nueva esposa, consegui volverme para Galicia. Y nada, ahora vivo en una casa a las afueras con mis tios, normalmente nunca estan pero han venido hoy para quedarse toda la semana, no se que papeleo tienen que hacer.
-Ingenieria informatica? -pregunte-
-Si -respondio bebiendose todo el agua de un tiron- Ademas de decirte todo eso queria entregarte esto.
De su anorak, saco como un taco de lo que parecian cartas, atadas por un cordon de color malva.
-Solo te he traido diez, espero que cuando las leas me pidas que te traiga el resto, pero no me cabian todas en el abrigo.
Le sonrei como nunca lo habia hecho los pasados dos anhos y coji aquellas cartas y las guarde en el bolso.
Decidimos irnos ya, yo estaba cansada y no me apetecia coger el coche, asi que le dije a Sergio si me llevaba en el suyo. El coche de Sergio era un Renault Clio, parecia que en Salamanca se habia portado muy bien, el ya sabia donde vivia yo, asi que no me hacia falta guiarle, por tanto, decidi echarme una pequenha siesta en aquel comodo coche, con la mejor de las companhias. Ahora si me sentia liberada, con el poder de la verdad de mi lado, y del otro tenia al amor de mi vida, asi si que no tenia miedo.
Cuando llegamos al portal de mi casa, la situacion parecia un poco incomoda, pero me recordaba a los viejos tiempos, a nuestro primer beso, en mi portal, cuando el me habia acompanhado a casa para que no me volviese sola. Y como siempre, sin pensar le pregunte:
-Quieres entrar?
Continuara...*
PD: Sigo con el portatil italiano que no puedo poner ni enhes ni acentos. Hoy me ha costado escribir.. seran los sentimientos, quiza no este demasiado como siempre. Empalagosa??
Sara*
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sábado, 23 de agosto de 2008

Atacar a Sergio con todas aquellas preguntas que tantas pesadillas me habian provocado, resulto servirme de balsamo, sabia entonces que pronto conoceria las respuestas. Sergio respondio:
-Quiza sea mejor que quedemos en algun sitio, el telefono no es un buen medio para hablar estas cosas
No sabia que decir, verlo despues de dos anhos, mirarle de nuevo a los ojos, ver aquellos labios que no podria besar, observar aquellas manos que no podria rozar, recordar nuestros momentos cada vez que mirase a alguna parte de su cuerpo... Pero debia afrontar aquello como la chica madura que siempre quise llegar a ser. Queria ir y queria saber las respuestas a todas aquellas preguntas que realmente para mi no tenian respuesta como por ejemplo, por que me habia dejado?, por que no quiso volver a hablar conmigo? si su amor fuese tan fuerte como el decia, no seria capaz de mirarme y no besarme cada vez que me mirase, por que no dejo que yo eligiese lo que yo queria? y ante todas estas preguntas habia una que me rondaba con mas fuerza que todas, sabria Sergio responder a todas y cada una de mis preguntas? Tenia miedo, ya se y todo el mundo lo sabe que soy muy miedosa en todo lo relacionado a temas sentimentales pero ese no era dia para echarse atras, asi que me repeti la frase -quien no arriesga no gana- unas doce veces, a la decimo tercera, numero gafado para algunas personas supersticiosas, dije:
-Tienes razon, te parece bien hoy?
No se realmente si lo dije porque sabia que no se lo esperaba y de alguna forma pensaba que asi podia intimidarlo, el caso es que me salio sin pensarlo y por sorpresa. Pero mas me sorprendio su respuesta al oirle decirme:
-Quieres que te pase a buscar o ya quedamos directamente en algun lado?
-Casi prefiero que quedemos en la plaza roja -asi lo veria desde lejos-
-A las seis y media te parece bien?
-Alli estare.
-Un beso Sara. Te qui...pipipipi
Si, colgue otra vez, ya se que parece que voy de dura, pero no quiero que me revuelva sentimientos.
Cuando me mire de arriba abajo, me di cuenta de que aun no me habia vestido, de que solo llevaba la ropa interior puesta y porque se me habia ocurrido que era domingo y que probablemente, Sara, mi companhera de piso llegaria de su viaje de enamorados y suponia que no le haria ninguna gracia que yo correteara por el piso desnuda.
Me dirigi hacia mi armario, solo tenia menos de una hora para vestirme porque ya habia decidido que no me iba ni a peinar, ni a maquillar, seria yo, como siempre lo fui, como el siempre me recordo. Mi armario llevaba por lo menos tres meses sin ser ordenado, busque y busque entre aquellas montanhas ropa y ropa que cada semana parecian reproducirse, y por fin, di con ella, era una simple blusa negra, tenia dos lazos de cada lado, y por la parte de delante, cinco botones de los cuales solo dos llevaria abrochados. Cogi mi pantalon gris, mi chaqueta de punto gris, mis victorias negras, mi abrigo negro y mi bolso. Lo tire todo en la cama, y lentamente fui poniendome cada una de aquellas prendas que antanho Sergio me habia quitado, Sabia que el recordaria la ropa que hoy me iba a poner.
Cuando ya estaba lista serian las seis y cuarto, las tres tilas habian hecho efecto y estaba tranquila, asi que cogi el coche para dirigirme hacia mi destino.
Durante el recorrido, consegui no pensar en nada, iba escuchando musica as que me centre en cantar las canciones, pero intuia que en el momento del reencuentro, ninguna cancion me valdria para calmar los nervios.
Tarde por lo menos diez minutos en aparcar y aparque como siempre, como pude, en el primer sitio que encontre, lo mas cerca posible, ya eran las siete menos veinte, asi que me dirigi rauda y veloz hacia la plaza roja, no queria que Sergio pensase que no estaba preparada, o que no queria ir.
Queria verlo antes de que el me viese a mi asi que fui entre la multitud y me dispuse en el sitio en el que menos me podria ver y en el mas cercano posible a el.
Alli estaba, no podia creer que despues de dos anhos le volviese a ver, el estaba alli, en medio de la plaza, mirando el reloj, no habia cambiado nada, solo su barba, la cual se dejaba asomar un poco mas de lo normal. Llevaba un pantalon negro y un anorak que le habia regalado yo, era de color azul electrico. Mi estomago se revolvia, sentia que le queria, que le amaba y que no podia hacer nada contra esos sentimientos, solamente ignorarlos. Hasta que saco sus manos de los bolsillos no me habia fijado en ellas, estaban como gastadas por el tiempo, parecia que habian cambiado, parecia que habian perdido toda la vida que tuvieron, sentia que tenia que agarrarlas y acariciarlas, que estaba maltratadas, descubri entonces por todo lo que Sergio habia tenido que pasar.
Paso a paso, muy lentamente me fui acercando hacia el, iba mirando al suelo, sentia su dolor, y al mismo tiempo sentia nuestro amor. Cuando alze la vista, el me estaba mirando...
Continuara..*
Sara*
PD: Portatil italiano que no tiene ni enhes ni acentos... Quiza cada dia esto se esta volviendo mas nhonho, cursi y romantico... Opinarr. Es el capitulo este que es largo, es lo que tiene el amor que no me deja acabar xD =)
Etiquetas: amor, en sus manos, manos, plaza roja, preguntas, Santiago de compostela, sara, Sergio
viernes, 22 de agosto de 2008

Colgue, si, lo se, lo siento, tengo miedo, es normal, no quiero que me vuelvan a hacer danho otra vez, la vez pasada ya lo habia pasado suficientemente mal como para que se repitiese, queria hablar con el pero no sabia si era que me faltaban fuerzas, o que no estaba reparada solo se que los proximos dos intentos no mejoraron con respecto al primero. Alba y Manu tuvireron paciencia, sabian que no era momento para presionarme, era mi decision y por lo tanto tendria que estar preparada para afrontar aquello yo sola y para ver de nuevo los fantasmas de pasado que tanto me habian costado olvidar.
Tres horas despues de que Laura se fuese de mi casa, mi vida estaba patas arriba, nisiquiera me habia duchado, habia estado leyendo, comiendo, pensando, llorando y hablando con Manu y Alba, pero aquello ya era demasiado guarro hasta para mi, asi que decidi ir a ducharme, no sin antes, despachar de la manera mas educada posible a Alba y a Manu, queria estar sola y no queria machacarles mas con mis pensamientos. Les tuve que prometer que despues de ducharme, vestirme y peinarme les llamaria para salir a dar una vuelta y airearme.
Una vez en la ducha, uno de nuestros momentos volvio a asaltarme.
Ese fin de semana mis padres se habian ido a Lugo, a ver a la familia paterna, yo habia justificado una pequenha gripe a lo que yo sabia que era una simple tos, solo para quedarme.
Ese fin de semana tuvimos muchos momentos, pero me vino a la cabeza este en especial. Era viernes, habiamos decidido salir a dar una vuelta pero ninguno de nuestros amigos salia es noche, por lo tanto sobre las dos y media, tres menos cuarto ya estabamos en casa. Abri la puerta y mientras caminaba lentamente por el pasillo hasta el banho, fui sacandome una a una cada prenda que estorbaba en mi cuerpo. Sergio me seguia, sonriendo, a la vez que dejaba atras mi chaqueta, mi camiseta, mi pantalon, mis zapatos... Cuando me meti en la ducha, abri el grifo, el agua estaba caliente, sergio me miraba a traves de la mampara e inesperadamente, la abrio, y con toda la ropa se metio dentro, Sergio siempre sabia como sorprenderme, y como hacerme reir. Nos besamos, poco a poco, fui quitandole su ropa mojada. Nuestros cuerpos se rozaban a la par que resbalan con el agua...
No quise recordar mas, pero ese momento me hizo darme cuenta de que tenia que arriesgarme si queria ganar, asi que sali de la ducha, me seque y con solo la ropa interior me dirigi hasta el telefono, sabia que esta vez si que lo haria, asi que no merecia la pena miedo, marque el numero que ya me sabia de memoria.
-Quien? -sono su voz-
-Soy Sara.
La verdad es que no habia pensado que decirle, pero ya habia dado un paso y le habia dicho que era yo.
-Sabia que eras tu, solo queria que estuvieses preparada para decirmelo y hablar conmigo.
-Pues podias haberme ayudado un poquito. -dije de broma.
-Lo siento -dijo, pero sabia que no se referia a mi respuesta anterior.
De repente, mil preguntas salieron de mi boca.
-Como sabias que estaba en Santiago? Como sabias donde vivia? Estas en Santiago? Sigues viviendo en Salamanca? ...
Continuara..*
PD: Portatil italiano que no tiene ni enhes ni acentos...
Sara*
http://www.adn.es/comunidad/comunidades/articulo/20080822/NWS-1320-manos.html#a_comentarios
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martes, 19 de agosto de 2008

Cuando Manu estaba abriendo la cerradura de mi casa con la copia de las llaves que yo le habia dejado, yo ya habia preparado la comida, colocado la mesa, puesto la lavadora, recogido el lavavajillas, hecho las camas y todo esto en un tiempo record de veinte minutos minutos, todo era poco para olvidar aquella maldita carta que habia soltado en el suelo de la entrada nada mas llegar a casa porque sentia como que me quemaba en las manos, sentia como que otra vez me dolia de nuevo el corazon.
-Ya estoy aqui. Donde esta ese cabron?.- grito Manuel, entrando corriendo en todas las habitaciones, buscando lo que ya no habia encontrado en su momento.
«Manuel tenia el pelo moreno, sus ojos eran marones, sus pestanhas eran muy largas y aunque su altura no llegase a la media nacional, gozaba de un cuerpo que ya le gustaria a mas de las tres cuartas partes de la gente que supera la altura media nacional. En cualquier caso, Manuel era mi mejor amigo. Siempre estaba ahi cuando le necesitaba y lo mismo ocurria en el caso contrario, nos complementabamos muy bien, me encantaba como me hablaba, como me consolaba, su filosofia....
Nos conocimos de pequenhos, en el primer curso de la ESO, cuando yo decidi enamorarme de el y el decidio que no se enamoraria de mi nunca, aquello acabo en discusion, y durante un tiempo dejamos de hablarnos, pero el destino nos volvio a juntar de nuevo, y aqui estamos, en Santiago; el en la casa del clan, y yo alquilada con mi amiga Sara en nuestro super piso de lujo. La verdad es que el se pasa el dia en nuestro piso, porque a parte de que para ir a su casa tiene que cojer el coche, asi me hace companhia en las noches que tengo que pasar en soledad. La verdad es que los dos estamos ahora en la etapa de transicion, de instituto a universidad pero yo he anhadido una etapa nueva que solo el y yo sabemos, la etapa de busqueda, mediante la cual, esperemos que encontremos a nuestras respectivas parejas. Yo se que Manu no quiere que exista esta nueva etapa, pero en el fondo los dos sabemos que necesitamos el amor de alguien a nuestro lado. Para Manu alguien que le quiera como se merece, y para mi, no pido mucho, simplemente alguien que me vuelva a ensenhar lo que es el amor.«
Yo no dije nada, solo le senhale desde lo mas lejos que pude, al suelo, a aquel pequenho rectangulo beish.
-Es esa mierda lo que te trajo el ... anormal ese?.-dijo con el mismo tono de su llegada.- Por lo menos no venia el detras.-rio a carcajada limpia
Al ver que mi reaccion no habia sido la misma, Manu vino corriendo a darme un abrazo, sabia lo que sentia con solo abrazarme. Notaba sus brazos cada vez rodeandome mas fuerte, notaba su calor, tenia ganas de llorar, pero Manu estaba alli, asi que estaba tranquila.
-Comemos? He hecho arroz a la cubana.- dije antes de que se me escaparan las lagrimas.
Durante la comida, hubo silencio, normalmente, si estamos los dos juntos nunca hay silencio, pero ese dia Manu respeto mis sentimientos, sabia que no queria hablar y que el mas minimo comentario me haria llorar. En el transcurso del postre, Manu me conto, para romper el hielo, como se le habia cruzado un seat ibiza tuneado en una rotonda, no atendi sus palabras, pero supuse que era algo gracioso porque el se estubo riendo hasta que los dos nos acabamos el postre, los dos sabiamos que se acercaba el momento de leer aquella carta.
-Donde esta Sara?.- dijo para introducir el tema de la carta.
-Este fin de semana se ha ido de viaje romantico.
Y sin mediar mas palabras, me levante, agarre a Manu de un brazo y lo sente en el sofa, coji el sobre y lo abri, le entregue la carta a Manu y espere que las verbas que Sergio habia escrito en su momento salieran de aquella alentadora boca, que tanto me habia ayudado y que ahora me haria llorar.
Hola mi vida:
Hoy te escribo, corto pero intenso para decirte lo mucho que te amo, y para decirte que me tengo que marchar a Salamanca con mi padre. Mi madre esta de acuerdo con la decision de mi padre, parece que aunque esten separados aun saben como fastidiarme.
Cuando mi padre se entero de que debia repetir curso (seguramente se lo habra dicho mi hermano porque yo le habia prometido a mi madre que estudiaria como nunca, y le habia contado que estabas tu, y que no queria separme de ti, y me dijo que ella no diria nada, pero el payaso de Julio, tubo que ir a contarselo, no aguanta que estemos juntos y menos desde que se que esta enamorado de ti)
Necesito que ahora entiendas que me tengo que ir y dejarte ahi sola, ya no te hablo ni te miro porque sufro y se que tu lo haces tambien, por tanto yo sufro el doble y todos los dias lloro, varias veces he intentado escaparme de casa pero mi padre me tiene controlado y aunque hoy corte esta relacion (se que volvere a por ti) se que lo pasaras mal dos meses o tres pero que volveras a estar bien el resto de vida que te queda sin mi, porque no quiero hacerte sufrir, que la distancia te nos rompera por dentro y que moriremos poco a poco, sin poder tocarnos, sin poder sentirnos, sin poder juntar nuestras manos. No podre volver hasta que acabe segundo de bachillerato y vaya a la universidad, que sera cuando estes leyendo esta carta. Espero que me des otra oportunidad porque si te entrego esta carta es porque te amo como siempre.
PD_:Siempre en tus manos
Un besito
Sergio
Mareas de lagrimas inundaban mis ojos a la par que mis mejillas, Manu me abrazaba con toda la fuerza del mundo, el movil en mi mano, y una duda rondaba en mi cabeza «le llamo?«
continuara..*(o eso espero)
PD: lo de siempre las enhes i los acentos :) no los puedo pponer porke es un portatil itliano, pa que veais que no es todo de tan buena calidad :)
Sara*
http://www.adn.es/comunidad/comunidades/articulo/20080820/NWS-0075-manos.html
lunes, 18 de agosto de 2008

(continuacion de ?Como conoci a Laura (III)?)
Se produjo un incomodo y largo silencio.
Sergio y yo nos conocimos de pequenhitos en el instituto, pero lo nuestro comenzo un 28 de abril de aquel nefasto curso de primero de bachillerato, en el que mis notas descendieron en picado y en el que Sergio suspendio varias asignaturas..
Durante nuestro romance, vivi los cinco mejores meses de mi vida, el lo era todo para mi, me hacia sentir algo que nunca nadie habia conseguido y lo mismo le sucedia e el y era por eso que a veces tenia miedo. En una ocasion, Sergio me pregunto si aquello seria lo que todo el mundo sentia cuando se enamoraba, si aquella sensacion que le producia perderme seria igual en todas las parejas, yo simplemente supe besarle, y en aquel momento, otro de nuestros momentos, los dos entendimos que estabamos hechos el uno para el otro. Pero todo se torcio, asi, sin comerlo ni beberlo Sergio decidio dejarme, dejo de hablarme, de saludarme, y se marchò, se marcho a vivir con su padre a Salamanca. Aquello me dejo rota por dentro, no hablaba con nadie, solo sabia comer y dormir, a veces marcaba su numero y le llamaba pero el nunca cogia, mis amigos y mis padres estaban muy peocupados, y todos los dias me ayudaban a salir adelante, sinceramente si no fuese por ellos no sabria que hubiese hecho. Poco a poco me fui recuperando, por dentro siempre sabia que lo estaba amando y en las noches solitarias sonhaba con sus manos. Me jure que nunca mas volveria a pensar en el, jure que aquel cabron que tanto danho me habia hecho no tendria jamas mi perdon, jure que nunca jamas volveria a creer en el amor. Pero aora en el transcurso de solamente diez horas, desde que habia conocido a Laura, habia pensado en el como unas seis horas, habia creido de nuevo en el amor, me habia dado cuenta de que todos los hombres postumos a Sergio habian sido un simple intento de imitacion barata y ahora Sergio me estaba llamando, despues de casi dos anhos sin saber nada de el, despues de casi un anho de haber olvidado lo que era el amor...
Mi respuesta fue clara y concisa:
-Que conho quieres?
-No me cuelgues Sara porfavor. Necesito hablar contigo.-dijo nervioso, con miedo a que le colgase
-Hoy necesitas hablar conmigo, despues de dos anhos, hoy precisamente hoy, 21 de enero necesitas hablar conmigo, que casualidad que a mi hoy no me apetece hablar contigo.-respondi fuera de mis casillas, pero no colgue.
Sergio queria hablar, pero sabia que tenia que cuidar sus palabras asi que dijo rapidamente el motivo de su llamada:
-Tienes que saber porque sucedio todo aquello, vete al buzon, en carta esta todo explicado, la escribi antes de irme, espero poder entregarte todas las demas cartas que te escribi cada dia en Salamanca. No pasaba ni un dia que no pensase en ti, en tus man...pipipipi...
Le corte la llamada, no se si me sentia con fuerzas para volver a sentir vertigo de nuevo, no se si me sentia con fuerzas para volver a sufrir si aquello no salia bien. Dude por un instante en quemar el edificio conmigo dentro y con aquellas cartas. Despues maldige a Laura por haberseme cruzado en el camino, le eche la culpa de que el amoe volviese a llamar a mi puerta. Pero lo que estaba haciendo era intentar olvidarme de aquella carta que estaria acurrucada en el buzon esperando llevar la verdad a mi puerta. Llevaba dos anhos esperando el roce de mis manos.
Baje sin prisa, por las escaleras desde mi cuarto piso, con mucha calma, no queria llegar. Una vez abajo me quede mirando, calculo que durante una media hora, mi buzon. Finalmente, lo abri, y sin mirar cogi la carta que tenia dentro, su tacto era rugoso, como si la carta hubiese tenido que luchar contra viento y marea, y en una de esas se hubiese mojado un poquito. La mire de refilon, se notaba aspecto a viejo. Subi a casa de nuevo y llame a Manuel, necesitaba un poco de apollo moral en ese momento y alguien que me leyese la carta.
Supongo que continuara...*
PD: Problemas con este portatil con las enhes y con los acentos, y perdon ya de antemano por las faltas gramaticales.
Sara*
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sábado, 16 de agosto de 2008

Aquella noche cuando me perdi, la conoci.
No encontraba a mis amigas, y estaba demasiado borracha como para volver a aquel tugurio en el que habiamos decidido meternos por el mero hecho de que los chupitos estaban a mitad de precio. Nunca supe ni sabrè lo que llevaban aquellos minivasos, pero me habian sentado tan mal que habia decidido salir a airearme.
Me sentè en el primer banco, del primer parque que pude encontrar, me habia dispuesto para encontrar mi cajetilla de tabaco con el mechero dentro en bolso (una aguja en un pajar), la verdad es que no se ni como di con ella entre aquel caos que tenia por bolso, las victoria por un lado, la cartera por otro, la chaqueta, la camara de fotos, el cargador del movil, el movil, unos kleenex, unas toallitas, el brillo, la sombra de ojos, el eyeliner... En fin, el caso es que pude llenar mis pulmones de aquel humo puro,insano y ante todo prohibido que tanto me gustaba.
Sentada en aquel banco, fumado y mirando las estrellas consegui recuperarme un poco de mi pequenha indisposicion y fue en ese momento cuando me di cuenta de que no estaba sola, de que compartìa banco con una sombra que cubria su menuda cara con sus manos, no sabia lo que hacer, asi que decidi ofrecerle un cigarro, desde ese momento fue ella la que hablò.
«Siempre he tenido clara mi condiccion sexual. Soy lesbiana, nunca me he arrepentido de serlo, ni nunca me ha costado reconocerlo, mi madre lo sabe y mi hermana tambien, pero aora me siento un poco rechazada, me siento mal y no se lo que hacer, no se reaccionar ante esta nueva situacion: Tengo 16 anhos y me he enamorado de una chica de 24. Se su nombre, su edad, lo que esta estudiando, se que le falta una asignatura solo para acabar su carrera, se donde vive, no pienses que soy una acosadora pero es que realmente yo siento algo por ella, le quiero y mis sentimientos nunca han sido tan verdaderos como estos. He hablado un par de veces con ella y cada vez le quiero mas. Tu crees en el amor?«
Cuando cogiò el cigarro y se lo metio en la boca, sentì alivio, aunque yo no sabia ni que responder, aquello parecia uno de esos comentarios que se mandan a la SuperPop y que siempre te imaginas que se inventan esos psicologos que compran su titulo en un chino. Me acerquè un poco a ella y con el humo del cigarro pude verla mejor, estaba mirando las estrellas. Su cara tenia forma redondeada pero no estaba gordita, el pelo era liso y un pequenho flequillo le caia delante de los ojos, pude distinguir en sus mofletes unas lagrimas negras que le corrian despacio, sin prisa, como si quisieran quedarse a dormir en aquella carita. Miro hacia mi y por un momento me parecio que sonreia, como si ya nada le importase como si aquello era lo unico que necesitaba, que alguien la escuchara.
Pasaron cinco eternos minutos en los que las dos nos acabamos los respectivos cigarros. Yo sabia que tendria que decir algo pero entre el pedo que llevaba y las ganas que tenia de dormir, no me concentraba para que algo racional saliese de mi boca pero para mi sorpresa ella rompio el hielo:
-Me llamo Laura.- dijo sin prisa, mirandome a los ojos y esperando mi respuesta.
-Sara... yo me llamo sara, y si, creo en el amor.
Continuarà...*
Sara*
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