viernes, 22 de agosto de 2008

Colgue, si, lo se, lo siento, tengo miedo, es normal, no quiero que me vuelvan a hacer danho otra vez, la vez pasada ya lo habia pasado suficientemente mal como para que se repitiese, queria hablar con el pero no sabia si era que me faltaban fuerzas, o que no estaba reparada solo se que los proximos dos intentos no mejoraron con respecto al primero. Alba y Manu tuvireron paciencia, sabian que no era momento para presionarme, era mi decision y por lo tanto tendria que estar preparada para afrontar aquello yo sola y para ver de nuevo los fantasmas de pasado que tanto me habian costado olvidar.
Tres horas despues de que Laura se fuese de mi casa, mi vida estaba patas arriba, nisiquiera me habia duchado, habia estado leyendo, comiendo, pensando, llorando y hablando con Manu y Alba, pero aquello ya era demasiado guarro hasta para mi, asi que decidi ir a ducharme, no sin antes, despachar de la manera mas educada posible a Alba y a Manu, queria estar sola y no queria machacarles mas con mis pensamientos. Les tuve que prometer que despues de ducharme, vestirme y peinarme les llamaria para salir a dar una vuelta y airearme.
Una vez en la ducha, uno de nuestros momentos volvio a asaltarme.
Ese fin de semana mis padres se habian ido a Lugo, a ver a la familia paterna, yo habia justificado una pequenha gripe a lo que yo sabia que era una simple tos, solo para quedarme.
Ese fin de semana tuvimos muchos momentos, pero me vino a la cabeza este en especial. Era viernes, habiamos decidido salir a dar una vuelta pero ninguno de nuestros amigos salia es noche, por lo tanto sobre las dos y media, tres menos cuarto ya estabamos en casa. Abri la puerta y mientras caminaba lentamente por el pasillo hasta el banho, fui sacandome una a una cada prenda que estorbaba en mi cuerpo. Sergio me seguia, sonriendo, a la vez que dejaba atras mi chaqueta, mi camiseta, mi pantalon, mis zapatos... Cuando me meti en la ducha, abri el grifo, el agua estaba caliente, sergio me miraba a traves de la mampara e inesperadamente, la abrio, y con toda la ropa se metio dentro, Sergio siempre sabia como sorprenderme, y como hacerme reir. Nos besamos, poco a poco, fui quitandole su ropa mojada. Nuestros cuerpos se rozaban a la par que resbalan con el agua...
No quise recordar mas, pero ese momento me hizo darme cuenta de que tenia que arriesgarme si queria ganar, asi que sali de la ducha, me seque y con solo la ropa interior me dirigi hasta el telefono, sabia que esta vez si que lo haria, asi que no merecia la pena miedo, marque el numero que ya me sabia de memoria.
-Quien? -sono su voz-
-Soy Sara.
La verdad es que no habia pensado que decirle, pero ya habia dado un paso y le habia dicho que era yo.
-Sabia que eras tu, solo queria que estuvieses preparada para decirmelo y hablar conmigo.
-Pues podias haberme ayudado un poquito. -dije de broma.
-Lo siento -dijo, pero sabia que no se referia a mi respuesta anterior.
De repente, mil preguntas salieron de mi boca.
-Como sabias que estaba en Santiago? Como sabias donde vivia? Estas en Santiago? Sigues viviendo en Salamanca? ...
Continuara..*
PD: Portatil italiano que no tiene ni enhes ni acentos...
Sara*
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Etiquetas: alba, Como conoci a laura?, ducha, en sus manos, manuel, momentos, Santiago de compostela, sara, Sergio, telefono movil
miércoles, 20 de agosto de 2008

Durante aproximadamente, pude calcular, media hora, Manu y yo no articulamos palabra, su abrazo intenso me daba la fuerza suficiente para no ir corriendo a la primera ventana y dejar que la fuerza de la gravedad hiciese su trabajo. No se porque lo pase tan mal en ese momento, era lo que estaba esperando que sucediese desde hacia dos anhos, siempre quise que Sergio volviese y ademas tenia una buena escusa pero pensaba en lo tonta que habia sido, en porque no habia confiado en el, en porque no fui a Salamanca a buscarle, en que pasaria ahora, en donde estaria, en si volveriamos a estar juntos algun dia... Manu interrumpio mis reflexiones:
-Sara, deja de rayarte. Debes llamarle.
-Tengo miedo Manu.-solloce
Manu no dijo nada solo me beso la frente, desde entonces no me habia dado cuenta, pero a Manu ya le empezaba a asomar su extravagante, original y distinguida barba pelirroja, que me recordaba a Pablo Motos.
-Dejatela mas larga, sabes que me gusta.-expuse intentando animarme un poco
-Lo hare aunque sabes que nunca te hago caso.
Mientras Manu, muy a su pesar, recogia, fregaba y limpiaba la cocina, yo pensaba de nuevo y reflexionaba. Decidi llamar a todas mis consegeras y despues de contar y recontar la historia mil veces, la respuesta siempre era la misma, «llamale«. Entre las llamadas, a veces oia sollozar, escepto en la llamada de la serena de Alba. Ella sabia que me costaria llamarle, y recuerdo que me dijo «Dentro de quince minutos estare ahi como por lo menos, no hayas cogido el telefono y marcado su numero cuando yo haya llegado, le llamo yo.« y me colgo. Sabia que lo haria, Alba era capaz de todo pero tenia que ser yo la que debia llamar al hombre que mas habia amado en el mundo.
«A Alba la conocia desde el colegio, desde los cinco anhitos. Ella era otra de mis grandes amigas, era genial y muy muy alegre y junto conmigo la mas sociable de nuestro grupo, siempre que saliamos las dos juntas de fiesta, que era la mayoria de las veces, creabamos un aura a nuestro alrededor que hacia que recordaramos aquellas noches como las noches mas memorables. Ella era alta. Delgada pero con curvas. Tenia el pelo liso y largo. Sus ojos eran marrones y su nariz era pequenha y especial. Alba siempre decia lo que tenia que decir, era sincera y cuando algo iba mal ella sabia como arreglarlo. Para ella no existian problemas, ella era feliz, vivia sin molestar a nadie y sabia como hacer para que nadie la molestara a ella. En las injusticias siempre era la que mas se comprometia con la causa. Recuerdo una vez, cuando eramos pequenhos que Martin, si asi era como se llamaba, le levanto la falda a Ana, y a Alba no se le ocurrio otra cosa que organizar un ring en el que se pelearia por defender a Ana. Asi ocurrio miles de veces en el colegio, podria escribir un libro de cuentos, "Las peleas de Alba" o "Alba la defensora del recreo" pero eso ya seria otra historia.«
Cuando Alba llego, una brisa fresca y alegre inundo la casa, senti que respiraba de nuevo aire puro. Me dio un beso y no dijo nada de que no hubiese cogido aun mi movil y se dirigio a la cocina, para darme tiempo a cogerlo.
-Jajajaja.-Rio.- Manu, no me lo imaginaria en la vida, tu fregando, dejame que te saque una foto.
Despues de la sesion fotografica, Alba se acerco a mi, me dio un abrazo y me miro, y declaro:
-Hazlo, si no quieres arrepentirte toda la vida.
Las manos me temblaban y hasta la tercera vez no consegui marcar correctamente todos los numeros de su telefono, aquellos numeros que habia borrado en su momento, pero que antes me habia asegurado de guardarlos para no perderlos en una de las cajas de zapatos de invierno que nunca bajaba del trastero. Alba me miraba, y por lo visto Manu habia acabado de fregar y estaba mirandome desde la puerta. Pulse el boton de llamada y espere unos segundos.
-Diga?
-...
Continuara...*
PD: No puedo poner enhes y acentos. Quien me lee desde el principio ya lo sabra, quien no que se lea el anterior capitulo y sabra el motivo =)
Sara*
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