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miércoles, 3 de septiembre de 2008


A veces descubrimos que las cosas no siempre son como pensábamos,que la vida aun está mas llena de odio hacia nosotros de lo que esperábamos y que, un paso en falso, nos hace plantearnos que a veces es mejor una retirada a tiempo antes d volver a caer.

Cuando la mezcla d todos estos sentimientos se acumula, tenemos la fea costumbre de pasarlo mal, de odiarnos a nosotros mismos y al mundo que está a nuestro alrededor, de sufrir e incluso de tener miedo a sobrevivir.

Casualmente solemos hacerlos, renacer de nuestras cenizas. Pero la precaución aumenta a cada caida, progresivamente y nuestros pasos se vuelven cada vez mas lentos y pesados deslizandose en busca de un camino donde no se pueda tropezar.

En contra siempre está el destino cruel y despiadado que siempre deja sus trampas acechando, esperando que alguien se caiga y ya nunca mas se vuelva a levantar.

Sara*

miércoles, 27 de agosto de 2008


Aquella noche, bajo la atenta oreja de Sara, sellamos nuestro amor.

Desperté a su lado como había soñado durante dos años y pude recorrer se nuevo cada centímetro de su musculoso cuerpo con mis dedos.

No salimos casi de casa durante dos días, ni siquiera fuimos a la universidad, solamente juntos, nos hacíamos compañía y disfrutábamos de nuestras manos con sus respectivas caricias. Al tercer día, Sergio llamó a Lucía y estuvieron hablando durante casi dos horas y media, y cuando Sergio había tomado la decision de hacerse cargo del niñi y ponerse a trabajar, Lucía confesó. Aquel niño no era de Sergio, era de su exnovio que la había dejado sola, pero ella quería tenerlo y sabría que Sergio de tan bueno que era, era tonto y le ayudaría si pensase que el era el padre.

Lucía no era mala, un poco guarra si, pero no era mala, se dio cuenta de que si quería joder su vida, ella era libre, pero que no podía ir por ahí jodiendole la vida a los demás.

Sergio y yo ya llevamos un año disfrutando de nuestro amor, sus manos parecen las de un niño y su sonrisa.... Su sonrisa refleja la felicidad que estamos viviendo. No lo volvería a dejar escapar.

Respecto a Laura, decidí ir a visitarla. Las cosas no le podían ir mejor, había entablado una pequeña relación con la chica de la que, aquella noche, me dijo que estaba enamorada. La edad no era ningún obstáculo para ellas, a mi nunca me importó tampoco. Durante la semana que estuve con ella no dejó de sonreir ningún día, ni siquiera el día que le obligué a esperar la cola para conocer y admirar la firma del autor que me había embobado y dejado sin palabras -ya fuera en escritos publicados en revistas o periódicos, como en sus propios libros-. Para mi, para los críticos y para el 85% de la población lectora, Alfredo era el mejor escritor del mundo de todos los tiempos, pero esto ya es otra historia.

Aun no sabemos muy bien, si fui yo la que entró en su vida y la lleno de felicidad o fue ella la que entró, en cualquier caso supimos que estaríamos agradecidas mutuamente para toda la vida.

PD: Si, lo se, final muy típico y feliz, casi inexistente en la vida real... Pero son mis grandes esperanzas. En la próxima historia prometo meterle menos sentimiento y no implicarme tanto con mis personajes

Agradecimientos: Alfredo, Manuel, Alba, Laura, Teté, Cho, Laura que a veces lo intenta leer, a mis consegeras, a mis fieles seguidoras en ADN ladelprimeroprimera y stereowoman, a Terry por sus votos y comentarios tan poco comunes, a juanmamedina, en resumen a TODOS gracias por haberme leido y haberme dado el apollo suficiente para continuar.

FIN DEL SUEÑO

martes, 26 de agosto de 2008


¿Qué sentir en ese momento? En el momento en el que el hombre que más amas en la vida, te dice que va a ser padre, que va a tener un hijo con otra persona. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Porqué?

Mi vida se estaba descontrolando y lo que más odiaba tener en la cabeza, me rondaba de nuevo: esas malditas preguntas. Preguntas, preguntas y más preguntas.

Sergio me solto, le caían unas lágrimas enormes de los ojos, se hechó hacia atrás y se tapó la cara con las manos. Sentía su miedo, sus dudas y su sufrimiento. No aguantaba más viéndolo llorar tan desconsoladamente, como un niño que ha sido castigado, así que mi boca dijo:

-Quieras o no, hoy vas a subir a mi casa, hay habitaciones de sobra.

Sergio no dijo nada, pero supe que había aceptado mi decisión en el momento en que le di la mano y no se soltó, me apretó fuerte la mano como símbolo de agradecimiento y con ganas de que el mundo no volviese a girar, que todo se parase, solos el y yo en aquel desgraciado mundo.

Abrí el portal y nos metimos en el ascensor.

Ya más tranquilo, Sergio controlaba sus lágrimas. Mientras ascendíamos íbamos acariciando nuestras manos y jugueteando con nuestros dedos.

Dentro de casa, las luces del salón estaban encendidas, miré el reloj, ya eran las diez y tres minutos, Sara ya había llegado de su escapada de enamorados.

Cuando entré y pasé, inevitablemente, por delante del salón para ir a la cocina, Sara gritó con cara de sorpresa:

-¿Qué hace ese aquí?
-Tranquila, tengo mucho que contarte, mañana hablamos -dije sin soltarle la mano a Sergio-

Una vez en mi cocina, cerré la puerta y muy a mi pesar me separé de la mano de Sergio para preparar algo de cenar.

-No tengo hambre -otorgó Sergio, y se sentó en la única silla de la cocina que estaba de espaldas a mi-
-Pues vas a tener que cenar algo porque a Sara no le gusta que queden sobras y se enfada, y cuando digo Sara hablo de mi.

Mientras me peleaba con el horno y metía la pizza en el, Sergio habló:

-No salí nunca por la noche en los dos años que estuve en Salamanca, solo me dedicaba a estudiar con la intención de volver, pero ese dia yo estaba contento, porque el día siguiente iba a volver a Ourense, para siempre, asi que unos amigos consiguieron saliese para despedirme durante lo que ellos dijeron que serían un par de horas. A la hora y media, ya estaba borracho, una cica se me acercó, se parecía tanto a ti... Empezamos a bailar y acabé en los baños del pub con ella encima mia y sin ningún preservativo a mano. Yo no me enteré de nada, no sabía ni su nombre.
Cuando conseguí volver a la barra escapandome de aquella mujer sin corazón, bebí con ganas de no poder recordar nunca jamás.
Sin más recuerdos de esa noche, me levanté a la mañana siguiente en casa de un amigo, con la resaca y con el peso en mi conciencia de aquella chica. Casi no vuelvo, pero era diciembre y por lo menos tendría que pasar las vacaciones de navidad con mi madre.
Me mandó algunos mensajes después, alguien le había dado mi número de teléfono, su nombre era Lucía, pero no me importaba.
No se que hacer, ahora sin mas me llama y me dice que está embarazada y que solo se enrrollo conmigo en lo que fueron el mes de noviembre, diciembre y enero, dice que coincide con el estado en el que está. No supe que responderle y le colgué.

Me sentí mal, yo si que había tenido relaciones depués de que el se fuera, quizá por despecho o quizá por las ganas de volver a sentirme querida. No queria que Sergio se sintiese culpable, tal vez asi tampoco lo haría yo. Así que me acerqué a el y le abracé por la espalda, en ese momento los dos cerramos los ojos, aun no nos habiamos saboreado todo lo que nos gustaría, pero de repente el horno sonó, fui a coger la pizza, quemaba, le noté levantarse y acercarse hacia mi, me giró, me sentó en la encimera de la cocina y me besó...

Quizá, tal vez, igual continue...*

Sara*

PD: Más o menos...

domingo, 24 de agosto de 2008


Nos miramos de arriba abajo, con una distancia de un metro entre los dos, sentia el impulso de abrazarle, de quedarme a vivir en aquellos brazos pero estaba inmovil, solo sabia mirar a aquellas manos sin vida, que tanto habia acariciado y que me estaban respondiendo a casi todas mis preguntas.

Cuando alce la vista me tope con sus ojos. Nuestros ojos sinceros decian sin emitir sonido, lo que nuestros corazones pensaban y nuestras bocas no sabian expresar con palabras. Observando aquellos ojos pude ver que nunca se habia olvidado de mi que se sentia culpable por haberme dejado sola y abandonada, pude ver que a Sergio si le habia corroido la distancia, pude ver de que Sergio habia sufrido durante los dos anhos que habiamos estado separados, pude ver entonces de que Sergio aun sufria en silencio, que tenia miedo de no poder recuperarme, que tenia miedo de que yo hubiese encontrado a otra persona, que tenia miedo, tanto miedo como yo. No se lo que Sergio habia visto en mis ojos, probablemente miedo y sufrimiento, solo se que desnudamos nuestros sentimientos lagrima a lagrima, sientiendonos cada vez mas dentro de una bola de cristal.

Aquello parecia un espectaculo teatral mudo, alguna gente se paraba a observarnos. Quiza les gustaba el teatro o quiza les daba morbo ver llorar a la gente. Calculo que pasarian veinte minutos cuando tube que apartar mis ojos de los suyos, un pequenho ninho, de no mas de siete anhos, de tirabuzones rubios y ojos claros, choco contra mi pierna y callo redondo al suelo emitiendo unos gemidos que cualquier programa de debate televisivo del corazon estaria dispuesto a pagarle un dineral simplemente por su alto tono de voz y por su poca delicadeza. Me seque las lagrimas, recogi al despistado ninho del suelo y se lo entregue a la unica madre que me hizo senhas, la susodicha no se movio de la mesa de la cafeteria en la que estaba ni para recoger a su hijo, que de nuevo salio corriendo en busca de mas piernas con las que chocar.

Cuando volvi Sergio estaba esperandome. Se habia secado las lagrimas. Pero ninguno de los dos tenia miedo ya.

-Vamos a buscar algun bar donde podamos sentarnos tranquilos? -dijo entre sollozos-
-Esta bien

Comenzamos a caminar, sin rumbo, pero nuestra companhia bastaba para guiarnos. Evitabamos mirarnos, pero a cada paso, yo rozaba su mano con mis dedos, el sonreia por lo bajo.

Nos sentamos en el primer bar que encontramos, los dos pedimos un agua. Iba a mirar mi movil y cogi el bolso, me di cuenta que en todo el dia no habia vuelto a fumar y no sabia si a Sergio le gustaria que lo hiciese, asi que deje la cajetilla donde estaba y al ver que el movil estaba lleno de llamadas perdidas y de mensajes decidi hacer lo mismo que con el paquete de tabaco. Cuando nos trajeron el agua y la camarera nos dejo a solas le dije a Sergio.

-Tus ojos y tus manos ya me han ensenhado todas las respuestas que necesitaba para recomponer mi corazon. Pero como has sabido donde vivia? Vas a quedarte a vivir en Santiago?
-El mes pasado llegue de Salamanca fui a hablar con tus padres, casi llaman a la policia cuando me vieron atravesar la puerta, pero les conte todo lo sucedido y les explique que tu merecias saber la verdad, que merecias aclarar tu corazon y tus ideas, aunque ya no me quisieses mas, debias saber lo que habia ocurrido. Les hice prometer que no te dirian nada, que era yo el que debia arreglar toda esta historia-hizo una pequenha pausa para tragar saliba y continuo- Al principio me daba miedo volverme, por eso me matricule en la universidad de Salamanca, ya habrias hecho tu vida, igual hasta ya estabas casada, pero quien no arriesga no gana, y ademas queria que supieses que nunca habia dejado de amarte y que no era tan cabron como tu pensabas que era. Asi que gracias a que mi madre se sentia un poco sola y que mi padre habia encontrado en Salamanca una nueva esposa, consegui volverme para Galicia. Y nada, ahora vivo en una casa a las afueras con mis tios, normalmente nunca estan pero han venido hoy para quedarse toda la semana, no se que papeleo tienen que hacer.
-Ingenieria informatica? -pregunte-
-Si -respondio bebiendose todo el agua de un tiron- Ademas de decirte todo eso queria entregarte esto.

De su anorak, saco como un taco de lo que parecian cartas, atadas por un cordon de color malva.

-Solo te he traido diez, espero que cuando las leas me pidas que te traiga el resto, pero no me cabian todas en el abrigo.

Le sonrei como nunca lo habia hecho los pasados dos anhos y coji aquellas cartas y las guarde en el bolso.

Decidimos irnos ya, yo estaba cansada y no me apetecia coger el coche, asi que le dije a Sergio si me llevaba en el suyo. El coche de Sergio era un Renault Clio, parecia que en Salamanca se habia portado muy bien, el ya sabia donde vivia yo, asi que no me hacia falta guiarle, por tanto, decidi echarme una pequenha siesta en aquel comodo coche, con la mejor de las companhias. Ahora si me sentia liberada, con el poder de la verdad de mi lado, y del otro tenia al amor de mi vida, asi si que no tenia miedo.


Cuando llegamos al portal de mi casa, la situacion parecia un poco incomoda, pero me recordaba a los viejos tiempos, a nuestro primer beso, en mi portal, cuando el me habia acompanhado a casa para que no me volviese sola. Y como siempre, sin pensar le pregunte:

-Quieres entrar?


Continuara...*

PD: Sigo con el portatil italiano que no puedo poner ni enhes ni acentos. Hoy me ha costado escribir.. seran los sentimientos, quiza no este demasiado como siempre. Empalagosa??

Sara*

sábado, 14 de junio de 2008




Siempre he creido que alguien iba a estar esperandome, que iba a haber alquien para mi que nunca nadie me iba a quitar... (esperandome a mi! ¿Que locura no?)




Imaginé tardes junto a el, en el cine, en el parque, en cualquier café; pasadon noches en vela callendo rendidos al amanecer y despertando junto a el acariciando toda su piel... Eran momentos que yo no me queria perder sobre todo porque iban a ser junto a el.




El seria el especial,el que me hiciese sentir llena de vida, el que nunca dejaria que el mundo se me viniese encima... el... el que no existe y no existirá.

Y no es facil afrontar la verdad de esta soledad, es duro no saber como puedo encontrar alguien que me ame de verdad.




Sara*