domingo, 21 de septiembre de 2008

Angustiada, en mi cama, procuro sobrevivir a cada inspiración, a cada expiración -inspiro, expiro, inspiro, expiro-
Recuerdo entonces los consejos de todos mis psicólogos -que no han sido pocos- y reproduzco sus palabras, sigo cada paso.
Cada movimiento parece ser el último, estoy en el límite y el oscuro pozo negro se va alimentando poco a poco de mis pensamientos y crece. Poco a poco me va rodeando una nube negra, de ¿miedo? De ¿inseguridad? No lo se, no logro pensar, los ojos se me cierran y mi corazón a la vez que mi respiración aumentan su velocidad.
La nube me agita con toda su ira, mis articulaciones no responden,las palabras no me salen y en mi interior todo se desmorona.
Acurrucada, sudando, temblando y deseando el desvaneciniento absoluto que nunca llega, apriejo los dientes, con mis manos mi vientre y cierro los parpados con la intencion de dormir, de que todo se pase, de que llegue el próximo despertar y no sufra otro ataque de ansiedad.
Sara*
Etiquetas: angustia, ataque de ansiedad